1. Recordándola ahora que está en Locked Island.
Sé que lleva demasiados años soportando miradas de envidia,
admiración y celos, y, sin embargo, a nadie parece
importarle lo que siente.
Ella era la mujer perfecta, como persona y como
profesional nunca nadie le dio nada -ni siquiera ánimos-, resulta que lo único que a los demás les interesaba de ella era que les dijera si su marido roncaba o si le gustaban los huevos fritos con patatas. O, peor: si su marido era feliz.
Es decir: si ella sabía hacer feliz a su marido.
Yo lo único que quiero apuntar es: si su marido la hacia feliz a ella, y creo que no. Siempre me llamó la atención Eleanora, ojala la hubiese conocido mejor. Ahora la recuerdo aquel día de lluvia, recuerdo como me miraba, con su cara triste enfundada en sus cómodos tejanos y con su chaqueta preferida.


